lunes, 25 de marzo de 2019

LACHESISM

Desastre.
Qué bonita palabra.
¿O tal vez no?
Acostumbramos a asociar esta palabra con cualquier suceso catastrófico que altera el estado de normalidad de una situación, un lugar o un sentimiento.
Acostumbramos a escondernos de los desastres,
a huir de la posibilidad de encontrarnos en una situación de riesgo.
Ahora bien,
puestos a pensar,
¿a caso el miedo,
el achantarnos o
el escaparnos
ha hecho que alguno ganemos algo?
Al menos no a mí.
Siempre me he visto como una chica valiente,
que dice lo que piensa,
que hace lo que quiere sin miedo a equivocarse
y a la que le seduce el caos por encima de cualquier otro aspecto.
Incluso en una ocasión me llamaron "chica huracán" y podría haberlo tomado como algo malo,
sin embargo
sonreí y decidí,
que a partir de entonces,
me definiría así.
Soy una chica desastre, o un desastre de chica quizá.
Pero
cómo no sentir este profundo lachesism
si sigo enamorándome de las grandes catástrofes,
de las lluvias torrenciales, 
de los ciclones, 
de los tornados,
de tu mirada, por ejemplo. 

Lachesism.def: extraño deseo de ser víctima de un desastre.

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