miércoles, 20 de marzo de 2019

LIMERENCIA.

Desde pequeños nos han enseñado
que el lunes es el primer día de la semana.
Lo hemos considerado el día más desesperante, más odiado.
Sin embargo,
es domingo cuando realmente comienza nuestra semana,
y con ella,
comienzan también los pensamientos nublados,
la profunda sensación de desesperación,
la duda,
la búsqueda de una solución a los problemas que debemos afrontar
y las ganas de llorar por no saber cómo.
Es domingo cuando el mundo se nos echa encima
y nosotros nos echamos en la cama.
Solos, acompañados,
¿Qué más da?
¿Quién se atreve a negar la abismal necesidad de divagar?
Martes, miércoles, jueves.
En ocasiones fugaces
y otras tantas de forma interminable,
los días transcurren
y no por ello
sales de mi mente.
Tú, que aún viernes y sábado rondas en mi cabeza,
haciendo que me plantee si, tanto tiempo después,
sigues produciendo en mí esa turbadora limerencia.
Tú, en cada poso de cerveza,
en cada segundo de la resaca,
en cada canción.
Es ahí, justo ahí,
cuando me animo a convertir esa limerencia en chiste.
Entonces miro la pantalla de mi móvil,
decidida a cumplirlo,
pero cómo no,
Domingo.

Def. Limerencia: estado mental involuntario el cual es resultado de una atracción romántica por parte de una persona hacia otra, combinada con una necesidad imperante y obsesiva de ser respondido de la misma forma.

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